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Le IIIème Congrès International de Psychologie qui aura pour thème central "Diversité et Université : Valeur(s) de la psychologie entre pratiques et savoir" constituera la troisième réunion des Facultés et Départements de Psychologie des Universités Catholiques affiliées à la Fédération Internationale des Universités Catholiques (FIUC). Après l'Espagne et Porto Rico, des psychologues issus de trois continents, l'Europe, l'Amérique, et l'Asie seront présents à Lille, du 3 au 6 novembre 2010.

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IIIer Congreso Internacional de Psicología

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La Federación Internacional de Universidades Católicas (FIUC) organiza durante los días 3, 4 y 5 de noviembre del 2010 el tercer congreso internacional de psicología en Lille. En él se reunirán universidades de todo el mundo, y su organización corre a cargo del grupo sectorial de psicología de la FIUC, cuya tarea es promover la investigación, la teoría y la práctica a través de todos los desafíos que presenta el mundo contemporáneo.

El tema del congreso destaca la importancia de la colaboración internacional, al poner en tela de juicio aquello que, en la universidad, puede o debe proponerse dentro de la diversidad. Mediante este tema, nos interrogamos sobre el valor de la psicología, tanto en lo relativo a sus teorías, a sus prácticas, así como a la diversidad de situaciones a la que ésta se ve confrontada. Asimismo, es en las diferencias que no dejarán de surgir a lo largo de este congreso, donde la psicología conservará su principio esencial, las cuestiones que permiten el avance del saber.

Mise à jour le Jeudi, 25 Février 2010 16:54
 

Argumento

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En un mundo contemporáneo en el que las fronteras son más culturales que geográficas, la diversidad se ha convertido en una palabra clave que caracteriza la psicología de hoy. Diversidad de las situaciones o de las preguntas que se deben enfrentar, y diversidad de los enfoques en función de las referencias teóricas en las que se apoya, y de los sistemas sociales en los que encuentra sus lugares de aplicación.

Por eso lo que a veces se estima como una debilidad de la psicología, la dificultad de lograr una “unidad” que dé la superficial tranquilidad de una perspectiva única, es la riqueza actual que permite un mejor abordaje de la compleja realidad que nos presenta la comprensión de la diversidad. Sin embargo, hacia ella tiende la formación del psicólogo y de la psicóloga que remitiría a un saber universal enseñado en la universidad. Desde luego, esto es lo que caracteriza en primer lugar a la psicología: deber admitir que existe una profunda diferencia entre las pretensiones universitarias de universalización de un saber y la diversidad que surge en el momento en que se aplica, ya sea en la práctica, en la investigación o en la formación. Su objeto exige que este saber se cuestione permanentemente. Ya sea que se trate del sujeto, del individuo, del grupo y hasta de la institución, no existe un enfoque en psicología que pueda definir su objeto sin tener en cuenta la exigencia de construirlo de modo permanente, como puede verse en la breve historia de la disciplina y en los largos antecedentes que preceden su constitución como ciencia.

Sin embargo, más allá de lo que pueda presentarse como una vulgarización que  elimina el  rigor que la psicología debe reivindicar pese a todo, existen hoy una serie de hechos individuales y colectivos que hacen necesaria e incluso urgente la presencia del psicólogo y de la psicóloga. Puede pensarse en la familia, o más ampliamente en el lazo social del que vemos la deriva constante en un mundo contemporáneo que a la palabra « valor » sólo le confiere un sentido financiero en un gran número de casos. Puede evocarse también la importancia que ha adquirido desde hace unos años el campo de la salud, donde el psicólogo y la psicóloga profesional se posicionan en su práctica para recordar que detrás de cualquier enfermedad existe un « sujeto » enfermo y una relación entre el enfermo y quien dirige la cura. Finalmente, y sin ser exhaustivos, podemos evocar el campo de la educación que adquiere una importancia  creciente en el momento actual en que las posibilidades de proyección futuras son cada vez más oscuras, inciertas y desconcertantes pues requieren una plasticidad que permite estar acorde a los desarrollos y situaciones nuevas, y al mismo tiempo una gran solidez para no caer en el terreno del relativismo.

La cuestión se hace más compleja si se toman en cuenta los intentos de recuperación del saber psicológico con objetivos puramente pragmáticos. Objetivos que se apoyan en una ideología del momento que, sea cual sea el sistema social, se instaura con fines políticos olvidando la diversidad inherente a su campo de aplicación. Por eso, hoy en día, es importante cuestionar los valores que subyacen a la psicología, tanto en su enseñanza como en su aplicación, sea cual sea el campo bajo consideración.

Como universitarios de diferentes procedencias, este congreso constituye una oportunidad de abordar los siguientes  temas esenciales:

  • ¿Cuál es el límite y la distancia entre el saber universal impartido en la universidad y la diversidad constitutiva de su práctica?
  • ¿Cuáles son los valores que debe propiciar la psicología hoy?
  • Dichos valores, ¿pueden ser el mero objeto de una enseñanza universitaria?

Es innegable que la formación del psicólogo y de la psicóloga se basa fundamentalmente en la transmisión de un saber, pero puede ponerse en duda que esto sea suficiente, ya que se opondría a la diversidad de su aplicación que hemos mencionado. Un « plus », un « valor añadido » es necesario sin que esto suponga que pueda construirse una definición objetiva como un mero contenido de enseñanza.

Este « valor añadido », podemos apostarlo, integra desde ya los encuentros posibilitados por este congreso puesto que la diversidad toma cuerpo a partir de las experiencias y de las reflexiones de cada uno en campos tan importantes como la familia, la salud o la educación. Desde luego, en estos campos podríamos subrayar lo que ya hemos identificado como pérdida de valores y tendríamos toda la razón. Sin embargo, cabe también preguntarse qué tipo de valor humano pueden aportar el psicólogo y la psicóloga de hoy, ya sea que se trate de un profesional, de un investigador o de un docente,  valor que siempre hay que recordar y hasta defender. Sin olvidar que en cualquiera de las áreas de aplicación de la psicología, incluso en la investigación es de central importancia tener presente que siempre estaremos trabajando, de una forma u otra, para aliviar el sufrimiento humano.

Así, el conjunto de reflexiones encontrará su lugar a partir de una ética que, como lo indica su etimología, es algo que persiste más allá de lo que cambia y de la diversidad…

Mise à jour le Jeudi, 25 Février 2010 17:24